El ingeniero e historiador, quien fuese ministro de Fomento de Venezuela, apostó por la modernización del país de manera técnica, sistemática e intelectual
POR: Fundación para la Cultura Urbana
Un nuevo encuentro del ciclo 2025 de las Conferencias FCU, organizadas por la Fundación para la Cultura Urbana, nos condujo hasta los pliegues menos frecuentados del siglo XIX venezolano para rescatar la figura de un hombre que, sin haber llegado a la presidencia de la República, contribuyó de manera decisiva a edificar los cimientos materiales e intelectuales del proyecto liberal moderno: Jesús Muñoz Tébar, ingeniero, político, educador y cartógrafo, un caso paradigmático de los esfuerzos modernizadores que vivió Venezuela durante el último tercio del siglo XIX.
La conferencia, titulada «Jesús Muñoz Tébar: liberalismo y modernización en la Venezuela del siglo XIX», estuvo a cargo del profesor José Alberto Olivar, doctor en historia por la Universidad Católica Andrés Bello, profesor titular de la Universidad Simón Bolívar y de la Universidad Metropolitana, e individuo de número de la Academia Nacional de Historia. Las palabras de presentación corrieron por cuenta de Diajanida Hernández, gerente general de la FCU.
Una de las apuestas centrales Olivar fue la de revisar con nuevos ojos ese siglo frecuentemente reducido, en la memoria colectiva, a una sucesión de guerras y caos. Apoyándose en la premisa que han defendido historiadores como Elías Pino Iturrieta y Diego Bautista Urbaneja, argumentó que el siglo XIX venezolano fue, ante todo, el escenario donde se gestó el primer conjunto de ideas capaces de transformar el país. Para él, el liberalismo de esa centuria no es apenas un telón de fondo: es el terreno en el que personajes como Muñoz Tébar encontraron su razón de ser. Nacido en 1847 en el seno de una familia con tradición republicana —su abuelo fue secretario de Francisco de Miranda y de Simón Bolívar, y su padre desempeñó funciones bajo los Monagas—, Jesús Muñoz Tébar encarna una estirpe intelectual y cívica que el expositor describió con la precisión del biógrafo y el entusiasmo del historiador convencido.
La conferencia no se limitó a trazar una semblanza biográfica. Olivar desplegó las múltiples facetas de Muñoz Tébar con rigor y equilibrio. Como ministro de Fomento y luego primer titular del Ministerio de Obras Públicas —creado en 1874—, Muñoz Tébar impulsó la construcción de acueductos, el Capitolio Federal, la Plaza Bolívar y, quizás su obra más emblemática, el ferrocarril Caracas-La Guaira, símbolo material del progreso y de la integración territorial que el liberalismo amarillo aspiraba a concretar. Pero el expositor también destacó una dimensión menos conocida: su labor como maestro de primeras letras en escuelas de Catia y Petare, donde el joven ingeniero llegó a costear de su propio bolsillo los gastos del aula, antes incluso de que el Estado lo llamara a servir en las altas instancias del poder. A ello se sumó su actuación cartográfica: en diciembre de 1886 participó en una misión oficial al sur del país para levantar mapas y defender la soberanía venezolana frente a las pretensiones británicas, trabajo que anticipó los debates territoriales que culminarían en el Laudo de París de 1899.
El pensamiento político de Muñoz Tébar fue abordado a través de su libro Personalismo y legalismo, publicado en 1891 desde el exilio. En él, el personaje sintetizó su visión republicana: la defensa de la libertad individual, el derecho a la propiedad y la separación de poderes. Para Muñoz Tébar, cuando esos principios se ven amenazados, emerge el personalismo en toda su expresión. Olivar subrayó la vigencia de esa dicotomía y la presentó no como una reliquia del pasado, sino como una herramienta de análisis que el lector contemporáneo puede y debe recuperar.
Esta conferencia se distingue, más allá de su solidez académica, por la claridad de su propósito ético. No se trata solo de rescatar a un personaje del olvido, sino de ofrecer al ciudadano un modelo de servicio público: alguien que murió sin fortuna personal pese a haber manejado recursos del Estado durante décadas, que ejerció el magisterio con devoción antes de que fuera su obligación y que, según la síntesis del propio Olivar, entendía la probidad no como virtud sino como deber. En tiempos de memoria histórica pervertida —palabras del conferencista—, la figura de Muñoz Tébar se levanta como un recordatorio de que el siglo XIX venezolano también produjo estadistas.
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Si deseas ver la conferencia completa «Jesús Muñoz Tébar: liberalismo y modernización en la Venezuela del siglo XIX», de José Alberto Olivar, puedes hacerlo en el canal de YouTube de la Fundación para la Cultura Urbana.







