CONFERENCIAS FCU

Crisis y soluciones en la historia de Venezuela

El presidente ejecutivo de la Fundación para la Cultura Urbana, Elías Pino Iturrieta, hace un análisis de tres de las más grandes crisis económicas y políticas de la historia de Venezuela y cómo debemos aprender de ellas para la actualidad

POR: Fundación para la Cultura Urbana

En el marco del primer encuentro de las Conferencias FCU 2024, la Fundación para la Cultura Urbana presentó la ponencia «Crisis y soluciones en la historia de Venezuela», a cargo del historiador Elías Pino Iturrieta, quien mostró durante su ponencia cómo a lo largo de nuestra historia política hemos entrado y salido de crisis de gran envergadura. Las palabras de presentación estuvieron a cargo de Diajanida Hernández, gerente general de la FCU.

Elías Pino Iturrieta es historiador, profesora titular de la Universidad Central de Venezuela, individuo de número de la Academia Nacional de la Historia, autor de los libros La mirada del otro (2012), La mentalidad venezolana en la Emancipación, 1810-1812 (1991), Venezuela metida en cintura (1988), El divino Bolívar (2003), País archipiélago (2001), entre otros. Además, ejerce funciones como presidente ejecutivo de la Fundación para la Cultura Urbana.

Para Pino Iturrieta, dentro de la historia política de Venezuela hemos sido protagonistas del horror que ha desencadenado cada una de las crisis que se han presentado, pero también se ha podido ve cómo se ha logrado superar esas crisis, siempre partiendo de la premisa de que uno mismo es capaz de encontrar las soluciones necesarias. Las tres épocas fundamentales que señala como grandes crisis son:

  • La Independencia de Venezuela.
  • La Federación.
  • El gomecismo.

La Independencia de Venezuela

La sociedad venezolana antes de la Independencia según Andrés Bello en su Guía de forasteros (1808) era considerada una aproximación del paraíso y el cacao, con una vida arreglada, excesivamente opulenta, con un establecimiento cultural al cual había que prestarle atención y las instituciones se manejaban con mano criolla. Puede decirse, entonces, que se vivía una normalidad que comienza a dar tumbos a partir de 1811.

Lo dicho anteriormente se sustenta con datos fuertes. En este año, con el comienzo del proceso independentista y el horror de la guerra, comienzan a caer las importaciones en el sector agrícola (en 1810 se importaban 120.000 fanegas de cacao y para 1816 había disminuido a 25.000 fanegas). La ganadería igualmente pasa por un momento delicado (en 1811 se tenían 4 millones y medio de cabezas de ganado y para 1830 solo quedaban 250.000) y lo que podía considerarse una cotidianidad apacible y calmada en el país se ve destruida por los estragos del conflicto, logrando que desaparezca la identidad venezolana de ese tiempo.

Pero la considerada primera gran crisis venezolana deja ser gracias a la iniciativa de los propios venezolanos por resolver el entuerto en el que se ven envueltos. Después de la Batalla de Carabobo, vuelven al país un grupo de jóvenes pensadores, emprendedores e intelectuales que se habían ido desde la Proclama de Guerra a Muerte, y que se les conoció como los Liberales Godos. Para Pino Iturrieta, «estas personas al llegar y ver la ruina del país empiezan a pensar a Venezuela desde su problemática real, es decir, desde el bolsillo, lo que los obliga a desarrollar las bases de un pensamiento económico y político distinto».

El aporte de estos hombres se consolida con la fundación de la Sociedad Económica de Amigos del País, una institución que buscaba estudiar metódicamente la situación del país y procura un entendimiento inédito de la sociedad venezolana. Entre los participantes de esta sociedad se puede enunciar: Santos Michelena, Tomás Lander, Agustín Codazzi, José María Vargas, Antonio Leocadio Guzmán y Domingo Briceño.

La Federación

Con la culminación de la Guerra Federal, y gracias a la firma de los Tratados de Coche, en 1863, y a la promulgación del Decreto de Garantías, impulsado por Juan Crisóstomo Falcón ese mismo año, ayuda al inicio de la restauración de una estabilidad anhelada por ambos bandos.

Para Pino Iturrieta son los caudillos, «que siempre han gozado de mala fama», los únicos que en ese momento podían gobernar no solo porque habían ganado la guerra, sino porque lograban cierto concierto y armonía, a pesar de ser considerados analfabetas y salvajes. Sin embargo, es en este periodo tan delicado es donde se busca el fomento la educación pública, el matrimonio civil (quitando así poder a la iglesia y promoviendo el Estado laico), hay un control de la burocracia que nunca se había hecho y comienza a producirse una codificación de la vida con la creación de los códigos civil, militar, de comercio, penal y de hacienda.

A pesar de ser un periodo marcado por el gobierno de Guzmán Blanco y su más que evidente corrupción y robo de las arcas de la nación, Pino Iturrieta comenta que también fue un periodo de reorganización de lo civil que nos ayudó a salir del atolladero y comenzar lo que nuestro conferencista llamó «el uso práctico del conocimiento». Al término del Guzmancismo, en 1895, se escribe nuestra primera enciclopedia, el Primer Libro Venezolano de Literatura y Bellas Artes, considerado por Rafael Fernando Seijas, coordinador de la enciclopedia, una gran entrada con calma al siglo XX.

Entre los intelectuales que podemos resaltar de esta época tan contradictoria, llena de luces y sombras, podemos nombrar a: Juan Antonio Pérez Bonalde, Francisco Guaicaipuro Pardo, Arístides Rojas, Felipe Larrazabal, Lisandro Alvarado, Eduardo Blanco, Vicente Coronado y muchos otros más.

El gomecismo

En palabras de Elías Pino Iturrieta, el periodo de dictadura de Juan Vicente Gómez, que duró 27 años, fue una época de tortura y constreñimiento que no nos permitió ver más allá de nuestras propias narices. Fueron años de familiaridad y consentimiento del horror que se vivió con innumerables muertes y presos políticos que llenaban las principales cárceles del país y de las cuales muchos no salían con vida.

A pesar de que coincide con la gran explotación petrolera del país, el auge bancario y un incremento en la masa monetaria, Venezuela se consideraba un país pobre, con escaso acceso a la educación y a la salud, con un sistema de vías deficiente y dominado por un solo caudillo que censuraba a quien pensara distinto y que tomaba las decisiones sin que existiera autonomía en los poderes ejecutivo, legislativo y judicial.

Para el final del gomecismo, Venezuela solo contaba con 60 maestros titulados, once liceos, 17 colegios y dos universidades que albergaban a toda la población estudiantil del país, sin poder contar con las escuelas rurales que en esos tiempos eran prácticamente inexistentes. Era tal magnitud de crisis que existía que el presidente sucesor, Eleazar López Contreras, quien estuvo íntimamente ligado al gobierno del general Gómez, dijo: «El país hay que hacerlo desde el principio».

Este volver a empezar caló profundamente en los herederos del gomecismo, quienes en su transición permitieron una apertura política, libertad de expresión, liberación de muchos de los presos políticos y el retorno de los exiliados, intelectuales que pertenecieron a la llamada Generación del 28. A partir de aquí, se puede pensar en una historia política moderna en Venezuela.

Elías Pino Iturrieta cierra su conferencia con un llamado a los partidos políticos de hoy a revisar constantemente la historia para no repetirnos y los exhortó a que siempre debe gobernarse con un espejo retrovisor para no perder la perspectiva de quiénes somos y cómo hemos superado siempre nuestras más duras pruebas.

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Si deseas ver la conferencia completa «Crisis y soluciones en la historia de Venezuela», de Elías Pino Iturrieta, puedes hacerlo en nuestro canal de YouTube a través del siguiente link.

Fotografía de Elías Pino Iturrieta cortesía de Edmundo Ramos.

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