Carlos Sandoval

Constancia
y trascendencia

Por la fuerza de su constancia y periodicidad, y por el alto estándar artístico o temático de los títulos ganadores el Premio Anual Transgenérico se ha instituido en una referencia ineludible entre los concursos fallados en Venezuela

POR: Carlos Sandoval

Simultáneo con el arranque de las actividades de la Fundación para la Cultura Urbana se creó el Premio Anual Transgenérico, un certamen diseñado para dar reconocimiento a piezas de escritores de todos los ámbitos de la literatura o la investigación de cualquier país de habla hispana. En virtud de que el galardón lo auspicia un organismo de Venezuela quizá por ello hasta el momento los ganadores –en sus veinte ediciones– han sido autores venezolanos; no obstante, en todas las convocatorias se reciben originales de diversas regiones de América Latina y Europa.

El Transgenérico, como familiarmente se le llama, es un premio concebido para escoger el mejor de los trabajos que el jurado –seleccionado en cada ocasión con base en su probado profesionalismo y prestigio en el área de las humanidades– considere reúne las características expresivas, estéticas y de contenido que constituyan un aporte para el acervo escrito de cualquier disciplina de las ciencias humanas o del arte venezolano, en particular, pero con proyecciones latinoamericanas y occidentales, en general. Esto quiere decir que los jurados pueden decidirse por una obra literaria adscrita a un género específico (poesía, novela, cuento, dramaturgia, ensayo) o por un análisis histórico, sociológico, del campo de la antropología, la lingüística, la psicología, la crítica de literatura, la crónica periodística, el reportaje de investigación… atendiendo solo a la calidad y valor del material.

En el transcurso de veintiún años, el Transgenérico ha premiado libros de cuentos, biografías, diarios, conjuntos de crónicas, novelas, poemarios, textos historiográficos, ensayos; galardones que vinieron a ratificar la solidez del quehacer creativo o de investigación de autores imprescindibles de la cultura venezolana contemporánea: María Antonieta Flores, Jacqueline Goldberg, Arturo Gutiérrez Plaza, Alberto Hernández, Francisco Massiani, Wilfredo Machado, Gina Saraceni, Paulette Silva Beauregard, Andrés Stambouli, Diego Bautista Urbaneja, Gustavo Valle, Slavko Zupcic. O, en su momento, a darle mayor impulso a promisorias carreras: Luis Carlos Azuaje, Roberto Echeto, Roberto Martínez Bachrich, Krina Ber, Sebastián de la Nuez, Pedro Plaza Salvati, Ricardo Ramírez Requena, Pedro Enrique Rodríguez.

Asimismo, por la fuerza de su constancia y periodicidad, incluso en situaciones adversas para la Fundación, y por el alto estándar artístico o temático de los títulos ganadores el Premio Anual Transgenérico se ha instituido en una referencia ineludible entre los concursos fallados en Venezuela, al punto de haberse convertido en el más prestigioso del país, palmarés al cual aspiran tanto los jóvenes talentos como los autores consagrados por la más reciente tradición literaria y sociocultural venezolana o de América Latina. En este sentido debe decirse, como suele ocurrir cuando un certamen adquiere notoriedad histórica, que el Transgenérico ha ido imponiendo ciertas líneas expresivas en los géneros de la narrativa y la poesía y, al mismo tiempo, trae a discusión –cuando se trata de textos de carácter histórico, idiosincrásico o político– asuntos sensibles vinculados con las circunstancias del entorno social.

Si bien la nómina de escritores que en dos décadas se han alzado con el Premio es prueba irrefutable de su importancia, también habría que señalar que la escogencia de los jueces ha sido siempre una tarea rigurosa por parte de los organizadores. Por ese panel han pasado: Rafael Arráiz Lucca, Michaelle Ascencio, Rodrigo Blanco Calderón, Silda Cordoliani, Tulio Hernández, Joaquín Marta Sosa, Edgardo Mondolfi Gudat, Marco Negrón, Alejandro Oliveros, Inés Quintero, Armando Rojas Guardia, Alexis Romero, Fedosy Santaella, Vasco Szinetar, Héctor Torres, Ana Teresa Torres, entre otros; además del ganador de la edición inmediatamente anterior, según contempla el concurso.

Sin duda alguna, varios de los títulos del Transgenérico hoy forman parte del canon intelectual de Venezuela por el calado de sus formulaciones analíticas o por su plasticidad y rigor estéticos; a saber: Poética del humo (ganador de 2003), de Wilfredo Machado; Bolívar, el pueblo y el poder (2004), de Diego Bautista Urbaneja; Florencio y los pajaritos de Angelina su mujer (2005), de Francisco Massiani; Las tramas de los lectores. Estrategias de la modernización cultural en Venezuela (siglo XIX) (2007), de Paulette Silva Beauregard; Las horas claras (2012), de Jacqueline Goldberg, para solo citar cinco casos.

De modo pues que el Premio Anual Transgenérico es uno de los más trascendentes aportes de la Fundación para la Cultura Urbana, pero también resulta un baluarte de la Venezuela que se niega a sucumbir a las tinieblas y que, por tanto, continúa resistiendo.

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